Wikipedia, conocimiento, participación, colaboración
Si eres uno de esos que a los que, en la wikipedia, le interesa más la página del historial que la de la propia entrada te puede gustar esto. Se trata de la presentación de Joaquín Rodríguez en Libre Graphics Meeting 2013 celebrada en Medialab Prado donde presenta algunas ideas sobre la investigación que realizó junto a Felipe Ortega sobre los editores de la wikipedia. La investigación está recogida en el libro El potlatch digital. Joaquín Rodríguez habla sobre la comunidad que forman los editores de la wikipedia, sobre las diferentes formas de participación y de cómo gestionan esa colaboración abierta. Insiste en que son un grupo reducido de personas, que han producido un conjunto de normas bien establecido y que esas normas rigen tanto los contenidos como las prácticas de los propios editores. También apunta dos cosas importantes: un reducido número de participantes produce la mayor parte de los contenidos; y la motivación que tienen para hacerlo es el reconocimiento de los pares.
Aprovecho para enlazar esta otra presentación en la que Felipe Ortega y el mismo Joaquín Rodríguez presntaban el libro. Son las mismas ideas presentadas más extensamente. El blog de Felipe Ortega recoge mucho material relacionado con esta investigación. Su tesis precisamente trato sobre la wikipedia y está disponible aquí.
Todo esto me interesa porque yo creo que el conocimiento es histórico y el debate en torno a la wikipedia ilustra esta historicidad como ningún otro. La cuestión no es, me parece a mí, si la wikipedia es fiable o no (que lo pueder o no en la misma medida que cualquier otra enciclopedia), sino la nueva forma de relacionarnos con el conocimiento que representa la wikipedia y el nuevo estatus sociohistórico que tiene hoy el conocimiento.
La wikipedia también me interesa en relación a la cuestión de los grupos y comunidades y todo lo que a partir de ahí se despliega en torno a la participación y a la colaboración. Si dejamos de lado la tecnología y podemos (y sabemos) mirar un poco más allá veremos que en estas comunidades desarrollan normas y reglas que forman el ethos de esa comunidad. Es lo que mantiene a la comunidad unida y la hace funcionar. Esto es mucho más importante que la tecnología. Además este ethos se construye desde abajo, no es un decálogo impuesto desde fuera y no hay un momento fundacional para que esas reglas y normas empiecen a circular. Están incorporadas a las prácticas. De hecho son las mismas prácticas. Todavía más. De algún modo, creo que, ese ethos queda incorporado también a los objetos y dispositivos sociotécnicos que esas comunidades producen. El ejemplo más perfecto y acabado de esto son las licencias libres para el software libre y el software abierto. Esas famosas cuatro libertades eran el ethos de la comunidad de hackers. Las licencias recogieron ese ethos en un dispositivo legal al mismo tiempo que el dispositivo sirve para hacer posible que el ethos siga manteniéndose y con él la comunidad. Los wikipedistas que se sienten parte de una comunidad tienen su propio ethos generado a través de las prácticas que llevan a cabo. Este ethos hace posible la colaboración, la participación y el sistema de recompensas simbólicas que hace posible que un grupo de gente sostenga la wikipedia ganándole horas a su tiempo libre.
Y todavía nos párrafos más para dar un par de apuntes sobre algunas derivaciones que esto tiene en el aprendizaje. Primero: me pregunto si los cursos abiertos (verdaderamente abiertos quiero decir) no son antes que nada, antes que teorías del aprendizaje o de la enseñanza, antes que modelos de instrucción, las prácticas que estaban desarrollando gente en la red.
En segundo lugar, un apunte sobre los intentos de crear comunidades que se proponen en muchas acciones formativas para profesores. Quién no ha visto un curso cuyo objetivo era crear una comunidad de práctica para que los profesores participaran en ellas y trabajaran de forma colaborativa. En mi opinión, ese planteamiento es totalmente erróneo porque desconoce todo lo que he mencionado antes sobre el ethos de las comunidades. En los proyectos prediseñados de comunidades ese ethos está ausente. Ese grupo no tiene normas, no tiene reglas porque no tiene un sedimento de prácticas con el que generarlas y sostenerlas. No se puede hablar de aprendizaje abierto desde un campus virtual cerrado con contraseña que va a ser cancelada cuando acabe el curso, de la misma forma que no se puede crear una comunidad hablando sobre el libro de Wenger. Quizá haya que involucrar a la gente en prácticas abiertas (en red, distribuidas, horizontales, etc. ) de participación y de colaboración y dejar que esas prácticas acaben generando su propio ethos.
Limitaciones de mi práctica como bloguero
Cuando la escritura en un blog se prolonga durante mucho tiempo es inevitable que se sucedan etapas diferentes entre sí. Los objetivos van cambiando; la práctica misma se va adaptando a la vida del autor, periodos de gran actividad alternan con otros en los que apenas se escribe; las etapas de gran entusiasmo van seguidas de otras en las que uno suda tinta para escribir apenas dos líneas y un enlace sin más objetivo que mantener al muerto con vida.
En todo este tiempo nunca he estado del todo satisfecho con mi blog y las veces que he pensado en dejarlo son ya demasiadas para no considerarlo en serio. En fin que acabo de hacer una lista de diferentes cosas que limitan mi práctica y que he podido identificar. Son:
- Falta de un objetivo bien establecido. ¿Para qué quiero el blog: para un portfolio, para probar herramientas, para las clases, para autopublicar cosas, para reflexionar, como cuaderno de notas…?
- Falta de una identidad clara como autor: ¿qué soy yo: un profesor de español, un profesor universitario, un investigador amateur, un diletante, un aprendiz…? En este punto hay que considerar un hecho, que mal que me pese, es más determinante que todo lo anterior: la gran diferencia que hay entre lo que soy y lo que me gustaría ser.
- Falta de tiempo. Sé que este es el mal de todos, pero en mi caso es dramático.
- Autocensura que incluye:
- Hay cosas que escribo y no quiero mostrar por vergüenza (esa es la palabra justa).
- Me censuro a la hora de escribir sobre cosas que pueden sonar “políticas”.
- No suelo escribir críticas (en el sentido científico y académico) ni disentir de lo que escriben otros colegas. Por varias razones: por respeto, porque creo que esta fuera de lugar y porque no me siento con autoridad. Pero sobre todo, porque en la blogosfera en la que me muevo ni la crítica académica ni el disenso se práctican, con lo que yo concluyo que no ha lugar. Si alguna vez he escrito algo más o menos crítico ha sido con el total convencimiento de que el criticado nunca la leería.
- Complicada situación laboral. El trabajo precario, vivir con el agua al cuello, no tener perspectiva de futuro y la rabia que siento ante la posibilidad de tener que abandonar un camino que empecé tanto tiempo atrás después de haber trabajado tanto, no ayudan.
No sé si este será un post de inflexión. Veremos.
Nuevas experiencias de formación
Llevo pensando algún tiempo en diferentes experiencias de formación. Hoy he leído acerca de un “research slam”. Un evento de este tipo es:
• Non-linear intellectual encounters
• Smaller, more personalized discussions, followed by a large group session
• Multi-media, multi-modal, multi-temporal
• Inclusive of faculty and students
• Performative, interactive, playful
• Burning man without the fire
• A Poetry/Art slam without the judging
• Interested in new paradigms of sharing scholarly work
Y no es:
• Hierarchically divided into presenters & audience
• Rigidly structured
• Quiet
• Lecture-based
• Traditional
Este es el vídeo de presentación.
¿Para cuando una experiencia de este tipo en alguno de los grandes eventos de profesores ELE? Lo digo egoistamente porque a mí me gustaría participar en algo así, pero, en realidad, no sé si funcionaría, si interesara a alguien más y ni siquiera estoy seguro de cómo puede hacerse.
Además tengo resonando en mi cabeza, desde hace un par de días, algunos fragmentos tomados del proyecto Hacking Academy Studio que tendrá lugar en el CSIC y que organizan Adolfo Estalella y Alberto Corsín. Por ejemplo:
(…) los colectivos que asumen como propia la necesidad de organizarse (presencial y digitalmente) para medir, contabilizar, analizar, narrar y compartir los problemas de la contemporaneidad.
(…) hoy todos somos investigadores: todos producimos datos, analizamos esos datos, y ensayamos teorías sobre sus alcances, efectos y repercusiones.
Como siempre yo estoy demasiado lejos de todas esa cosas, así que espero que todo sea ampiamente documentado y, posteriormente, sea accesible online. Menos es nada.
PTE
Técnicamente soy lector hasta el 31 de agosto, pero justo esta semana pasada hice los últimos exámenes del semestre y puse todas las notas dando por terminado mi lectorado. Han sido tres años intensos con muchas cosas en el terreno profesional y personal. Haciendo memoria puedo verme en los últimos días de agosto del 2008 buscando un piso, intentando encontrar una llave para entrar en el despacho de la universidad y conectarme a internet. Me recuerdo lleno de ideas, de ganas de empezar y de dudas. En estos tres años he aprendido mucho y espero haber facilitado que otros lo pudieran hacer. He dedicado muchas horas al español para extranjeros y a otras materias de lingüística, literatura o cultura. En el camino hice una larga investigación para mi memoria de máster y, por supuesto, me he cambiado de casa una vez. No puedo evitar pensar en cosas que podría haber hecho de otra forma y en cosas que no hice por falta de tiempo o de decisión. Supongo que todo eso está guardado en algún sitio y me servirá para el futuro.
Al tiempo que trabajaba, como dictan los nuevos tiempos, no dejé pasar ni un día sin continuar mi formación ya fuera a través de cursos, reflexionando sobre mi propio trabajo o leyendo libros y artículos. El inicio del lectorado fue también el comienzo de un blog que con el tiempo fue conviertiéndose en esto que es hoy. Espero conservar el impulso que me llevó a abrirlo y tener el tiempo y la energía para mantenerlo con vida.
El trabajo y esa actividad de formación continua han cambiado radicalmente mi forma de entender el aprendizaje, la enseñanza y el papel del conocimiento en nuestro mucho actual. Si puedo empezar en otro sitio a hacer lo mismo, el punto de partida será completamente diferente al que fue hace tres años. Supongo que este proceso de cambio y de indagación constante debe mantener mi entusiasmo,
Lo peor de estos tres años es que han acabado y que ahora tengo que buscar un trabajo: un sitio donde me dejen enseñar español, seguir aprendiendo y, por qué no, me paguen un buen sueldo. Si alguien tiene alguna idea, no vaya a privarse de dejarme un recado en los comentarios
Pongo este breve vídeo con algunas imágenes del campus de la Facultad de Humanidades de la Universidad de Pécs donde pasé mucho tiempo en los últimos años.
Mi experiencia con la observación de clases
Aunque nunca he participado en un observación de clases entendida como un proceso completo, formalizado y planificado de observación, recogida de datos, interpretación, plan de acción y evaluación, si he tenido oportunidad de observar y ser observado en diversos momentos y en circunstancias muy diversas.
Como profesor en formación he participado en diversos procesos de observación de clases. En estos casos yo he sido el observador y el objeto de mi observación ha sido la práctica de profesores expertos. El objetivo de estas observaciones era aprender de la forma de hacer de un profesor con experiencia. Esta simple observación del profesor experto sin más, tiene una utilidad bastante limitada. En primer lugar la relación asimétrica entre profesor nobel y experto reproduce, a nivel de la práctica profesional, la que se establece entre investigador y profesor. Nunca estuvo muy claro si debíamos observar para repetir buenas prácticas que se suponen al profesor experto o teníamos que observar para después someter a revisión. En cualquier caso ni antes, ni después la observación fue acompañada de un trabajo de reflexión, exploración, discusión o confrontación con conceptos teóricos o con otras prácticas.
Quizá el proceso de observación más serio en el que he participado como observador tuvo lugar durante el máster. Este proceso abarcó la preparación anterior, la recogida de datos y preparación de un informe posterior que fue presentado y discutido con otros compañeros en formación. La preparación consistió básicamente en la elaboración de parrillas de observación, esto es, listas preestablecidas de los fenómenos que podían tener lugar en el aula. Esto tiene la ventaja de que hace más fácil la recogida de datos y se aprovecha la experiencia de anteriores observaciones. La principal desventaja es que es demasiado rígido y difícilmente las parrillas captan la complejidad del aula. Usar este tipo de parrillas anula la perspectiva de los participantes con lo que los datos, a pesar del proceso de observación, proceden en buena medida del exterior del aula y de sujetos externos a los participantes en el proceso concreto de aprendizaje que se observa. Para mí las limitaciones de este tipo de observación guiada con parrillas son evidentes y nunca lo usaría en un proceso de observación.
He sido observado en diversas ocasiones y puedo agrupar estos casos en dos grupos. Varias veces fui observado en tanto que profesor en formación que hace prácticas ante profesores expertos. He tenido experiencias donde todo era bastante rígido y el feedback se limitaba a comentar los aspectos positivos y negativos en base a una metodología establecida a priori y entendida como “lo que hay que hacer”. Otras experiencias fueron más libres y, en cierta forma, seguían los principios de la práctica reflexiva aunque podría decir que era algo más cercano a una reflexión informal que a un proceso planificado y sistemático. Aquí entrarían aquellos casos en los que he sido observado por colegas o por alumno en formación que me observaban a mí en calidad de profesor experto. En ninguno de los casos saqué nada útil de las observaciones ya que no fueron preparadas de ninguna manera y nunca supe nada acerca de lo que los observadores vieron. Permanecí completamente al margen de todo. Este tipo de observación es del todo inútil y si yo pudiera la evitaría en el futuro.
Tuve la oportunidad de ser el tutor de una profesora en formación. Ahora era yo el profesor experto que cedía la clase a un profesor en formación para que realizara sus prácticas. Mis funciones fueron la recogida de datos mediante la grabación en vídeo, la visión conjunta y discusión con el profesor en formación. El vídeo y el seguimiento estrecho que hice de esta profesora pusieron ante mí la complejidad de lo que sucede en el aula y me mostraron la utilidad de la observación. Por supuesto es algo que sabía, pero la distancia que me proporcionó mi labor de observador y de guía del proceso me permitía un grado de conciencia que antes no tenía. Todo este proceso de análisis lo hicimos siguiendo nuestra iniciativa y básicamente consistía en discusiones informales.
También he participado en una investigación para la cual la recogida de datos en el aula fue fundamental y aunque no era propiamente un proceso de observación encaminado a cambiar la práctica docente ni a la formación del profesor observado me permitió aprender mucho sobre lo que sucede en el aula, sobre las dificultades y límites a los que se enfrenta la recogida, el análisis y la interpretación de datos recogidos en el aula. Puse en práctica una metodología etnográfica: trabajo de campo; observación participante; grabaciones en audio, fotos, recogida de documentos, entrevistas, cuestionarios, transcripciones. De esa larga investigación aprendí cosas valiosas que tendré en cuenta a la hora de participar en procesos de observación de clases:
- La dificultad de recoger e interpretar datos. Dificultad técnica, dificultad porque es un proceso muy muy costoso en tiempo y en energía intelectual, dificultad por las cuestiones éticas en cuanto a la privacidad, difusión y utilización de los datos, etc.
- Dificultad en la interpretación de los datos.
- Derivado de lo anterior dificultad en encontrar a gente dispuesta a participar en un proceso de este tipo.
Analizando estos contactos con la observación puedo decir que, en mi opinión un proceso de formación ideal sería un proceso formativo hecho por un grupo de profesores que trabajan de forma colaborativa. El objetivo de este proceso sería tener un mejor conocimiento de la propia práctica docente de cada uno de los participantes, buscar cambios en aspectos concretos de esa práctica docente y ser una actividad dentro del aprendizaje continuo de los profesores participantes.
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